
Fotografía: Pipe Gaber I Dirección: Pipe Gaber I Locación: Salina Santa Lucía I Maquillaje y peinado: Gerardo Mena I Videografía: Miguel Duarte
Vero Díaz trasciende la moda para encarnar un universo propio; pero sobre todo una mujer cuyo ADN creativo es romántico, contemporáneo, sofisticado y atemporal. Desde su firma, da vida a colecciones que dialogan con sus raíces y celebran la feminidad.

En el crecimiento de una marca, hay momentos que redefinen su rumbo ¿En qué momento entendiste que tu marca no solo era diseño, sino un negocio que debía escalar? Cuando empecé a ver que mi negocio se me estaba yendo de las manos, porque ya había escalado a un nivel mucho más arriba de lo que jamás hubiera imaginado. En ese momento entendí que ya no era solo un sueño de diseñadora, sino un negocio hecho realidad que comenzaba a convertirse en una industria internacional.
En Vero Díaz desarrollamos seis colecciones al año: dos colecciones ready to wear, entre ellas la línea resort “Vero Díaz Origen”, inspirada en sus raíces; además de dos colecciones de novias y dos colecciones de vestidos de noche.

Construir identidad también implica tiempo. ¿Cómo construyes una marca con identidad fuerte en una industria tan saturada? Es una pregunta difícil, porque la identidad nace de uno mismo y no se construye de un día para otro; es un proceso que se forma con el tiempo, al entender quién eres, qué te gusta y con qué nicho conectas.
Creo que la marca se ha vuelto identificable por esa claridad. Aunque es una industria saturada, también es una necesidad; y cuando logras enfocarte en el cliente ideal, ofreciendo calidad, diseño único y un precio competitivo, siempre encuentras tu lugar en el mercado.
Cuando una idea crece, también exige una estructura. ¿Cómo lograste transformar un proyecto personal en una marca rentable y sostenible en el mercado? Empecé este proyecto como algo completamente personal, vistiendo a clientas sin pensar en lo que llegaría a ser. Con el tiempo, al ver el crecimiento y la demanda, entendí que podía convertirse en un negocio y decidí enfocarlo como tal. Muchos diseñadores se quedan solo en el arte y no en la parte comercial. Desde entonces, tuve claro que, si había un mercado, debía trabajar en hacerlo rentable.
Al mirar atrás, siempre hay aprendizajes que redefinen el camino. ¿Qué no volverías a hacer en tu camino como emprendedora? Muchísimas cosas. Me hubiera encantado que alguien me orientara desde el comienzo; habría evitado deudas y tropiezos. Sin duda, habría cuidado mejor el dinero en las primeras etapas. El negocio era muy rentable, con poco equipo e inversión, y todo el flujo se iba. Si hubiera previsto el crecimiento, habría sido más estratégica con mis finanzas. En ese momento lo veía como algo informal, y contar con asesoría, especialmente administrativa, me habría facilitado mucho el proceso.

En un entorno global, las decisiones también definen identidad. ¿Qué papel juega lo artesanal y lo local dentro de un mercado global? Tu identidad vale muchísimo hoy en día, y cuando tienes una riqueza tan grande como la de Yucatán, es fundamental que tus raíces formen parte de la esencia de tu marca. Crecí en un entorno lleno de historia, tradición, diseño y naturaleza; eso me permite inspirarme y proyectar una identidad clara, auténtica y con mucho sentido.

Hablar de industria también implica reconocer sus retos. ¿Cómo ves la evolución del diseño mexicano como industria económica? La realidad es que no existe una industria económica sólida para el diseño mexicano. Hay muy poco apoyo para los diseñadores: faltan proveedores, maquila y facilidades para importar. Todo se vuelve complicado, desde traer materiales hasta comercializar. La carga de impuestos es alta y el respaldo dentro de la misma industria sigue siendo limitado.
Pensar en el futuro es también imaginar sin límites. ¿Qué sigue para Vero Díaz como empresa? ¿Qué oportunidades ves en la industria? Veo muchísimas cosas positivas, porque Vero Díaz no va a dejar de evolucionar. Aunque en México no exista la industria que me gustaría, siempre busco nuevos horizontes. Vienen proyectos como Vero Díaz Beauty y Vero Díaz Home; me encantaría un podcast y, en algún momento, una escuela de moda. El cielo es el límite.




