



Sus manos son el instrumento y material con el que trabaja, ya que al aplicar la pintura con los dedos, elimina el pincel como intermediario, como él mismo dice: «es mi manera de sentir la textura, la tensión de la tela, pero sobre todo, vivir la obra». Inicia sin boceto previo, solo la intuición y las emociones que brotan en un instante.
¿Quién es Humberto Morales y cómo te definirías como artista y persona?
Soy un ser muy reflexivo, sensible y expontáneo, me defino como un artista diferente, donde mis manos son mi principal herramienta de trabajo, mi prioridad es hacer obra auténtica, única y con textura que hace que la obra no puede ser copiada.



En cada uno de sus cuadros se observan trazos intensos y recargados de mucha emoción.
La pasión por el arte no surge de la nada; siempre existe un momento que la despierta en el artista. ¿Cómo descubriste tu pasión por él? y ¿Qué te motivó a seguir este camino?
Me regalaron acrílicos y óleos para que pudiera utilizarlos en mis tiempos libres, ya que vivía bajo mucha presión y un ritmo acelerado debido a mi trabajo en el área de calidad de alimentos.
Atravesando un proceso personal, decidí aprovechar esos materiales y empecé a experimentar sin conocimientos formales, simplemente guiado por la intuición. Ese primer acercamiento espontáneo se convirtió en un punto de inicio vital que hoy es mi mayor fortaleza. La experimentación libre, vivida y auténtica me llevó a desarrollar mi propio estilo y, más adelante, a presentar mis primeras exposiciones de arte en vivo.
El arte de Mahum es un viaje al mar de sensaciones y emociones que ha experimentado a través de pérdidas y reencuentros, no nos narra historias complejas si no que plasma instantes emotivos que trascienden el tiempo y logra, sin pretenderlo, que quien las contempla despierte en sus memorias algunos pasajes íntimos o recree una historia personal.



Detrás de cada artista hay una formación que da paso a su visión. ¿Qué estudiaste para desarrollar tu técnica y sensibilidad artística?
No tengo ninguna formación académica. Vengo de una familia trabajadora que nunca tuvo cercanía con las artes, por lo que mi camino artístico no inició en aulas o talleres, sino desde la curiosidad y la necesidad de crear.
Mi técnica y sensibilidad se desarrollaron a través de la experimentación constante, mucha práctica y, por supuesto, la pérdida inevitable de materiales mientras aprendía. Ese proceso autodidacta, aunque desafiante, me permitió encontrar una forma de crear auténtica, intuitiva y profundamente personal.
Un artista también es un narrador visual; queremos saber dónde podemos encontrarte. ¿Dónde pueden las personas admirar tus obras, ya sea en galerías, museos o plataformas en línea?
Mi obra se encuentra en distintas galerías dentro de la República Mexicana y en el extranjero. Actualmente, mis piezas más recientes están exhibidas en mi galería personal, ubicada en la icónica zona de la Roma Norte, en la CDMX.






Su estilo es expresionista: una visión subjetiva y distorsionada de la realidad que busca transmitir emociones profundas y revelar su mundo interior.
Todo comenzó por una aficción a la pintura lo que le permitió experimentar con total libertad una amplia variedad de materiales. Mahum, no tuvo reestricciones en técnicas, pues, al ser autodidacta, se brindó a sí mismo la oportunidad de trabajar con total soltura.
Las exposiciones marcan pasos importantes en la trayectoria de cualquier artista. ¿En qué exposiciones o eventos culturales has participado y cuál ha sido tu experiencia más significativa?
Las exposiciones más significativas para mí son aquellas que generan tejido social, apoyo comunitario y un verdadero acercamiento con las personas. Entre ellas destaca Mexicráneos, una exposición presentada en Avenida Reforma, en la CDMX, donde tuve la oportunidad de acercar a muchos jóvenes al mundo del arte.
También he participado en exposiciones con causa, como las realizadas a beneficio de la lucha contra el cáncer de mama para FUCAM, entre otras iniciativas solidarias.
Además, he tenido presentaciones individuales donde realizo arte en vivo, permitiendo que los asistentes conecten directamente con mi proceso creativo, una experiencia que considero profundamente enriquecedora.



Entre la espontaneidad y la emoción: la firma artística de Mahum. Cada pieza es única: su obra no se repite, no se produce en serie y no persigue la tendencia; persigue la verdad del gesto y la emoción.

Su iniciativa y constancia, pero sobre todo su espontaneidad al pintar, lo han posicionado como uno de los creadores preferidos en eventos de live art en la Ciudad de México y en distintos estados de la República, como: Puebla, Yucatán, Chihuahua, Estado de México y Querétaro, estrechando así la barrera entre el creador y el espectador.
Es altamente valorado por coleccionistas gracias a la unicidad de sus obras, ya que no reproduce sus piezas en serie. Ofrece exclusividad, por lo que no es común encontrarlo en bazares de arte y son pocas las galerías que cuentan con la oportunidad de comercializar su trabajo.
A lo largo de su carrera ha explorado diversos materiales tanto en pintura como en escultura. En esta última se ha dedicado a crear piezas irrepetibles en bronce, resina y distintas piedras como: mármol o cantera, así como en maderas, otorgando un carácter singular a cada obra. En pintura utiliza predominantemente óleo y acrílico, aunque también experimenta con resinas, tierras y elementos orgánicos.



En su trabajo pueden percibirse influencias del movimiento CoBrA y del expresionismo; sin embargo, Mahum ha desarrollado un lenguaje propio, incorporando elementos abstractos. La mezcla de sensibilidad y espontaneidad en su obra conecta con las emociones desde la intensidad, pero especialmente desde la emotividad.
Su obra ha sido seleccionada para participar en exposiciones colectivas de gran formato en sedes emblemáticas del país y en recintos de alto prestigio. Además, ha logrado abrirse camino en el medio extranjero, principalmente en Estados Unidos.
En un escenario artístico donde la técnica y la formación suelen marcar el camino, Mahum demuestra que la sensibilidad, la intuición y la búsqueda personal pueden construir un lenguaje igual de sólido y trascendente. Su obra —profunda, impulsiva y cargada de humanidad— no solo dialoga con quien la observa, sino que invita a sentirla desde el cuerpo, desde el pulso mismo con el que fue creada.
Hoy, su presencia en espacios nacionales e internacionales confirma que su propuesta no responde a tendencias, sino a una necesidad vital de expresión.
Mahum continúa expandiendo su universo creativo con la misma libertad que lo vio nacer, consolidándose como un artista que no teme elegir el riesgo, la emoción y la autenticidad como sus principales herramientas. Un creador que, más que mostrar, comparte: fragmentos de vida convertidos en color, materia y memoria.


