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DIRECCIÓN CITY LIFE MID | VIDEOGRAFÍA MIGUEL DUARTE
Con una marca en plena expansión internacional, Ivana Rodríguez demuestra que la combinación de una estrategia sólida, control de calidad y una identidad vanguardista son las claves para conquistar a los consumidores.
Ivana Rodríguez es un referente de visión empresarial. Como fundadora y Directora de Mykoz, transformó una idea nacida en tiempos de reto en una marca de yogurt griego premium en plena expansión internacional.
Con ello, demuestra que el éxito en los negocios radica en la calidad del producto, identidad visual impecable y capacidad de conectar con las nuevas generaciones.
«Quiero demostrarle a los jóvenes que emprender es viable, pero también que requiere sacrificio, disciplina y mucha perseverancia»
¿Cuál ha sido la columna vertebral de la estrategia de Mykoz para diferenciarse y continuar creciendo?
Definitivamente el sabor y la calidad de nuestro producto. Mykoz tiene un sabor único porque nosotros producimos nuestra base de helado, lo que nos otorga el control total de la calidad desde el origen. Además, nuestro producto aunque es sin azúcares añadidos, no compromete el sabor. Esa combinación de calidad, consistencia y diferenciación ha sido clave para nuestro crecimiento.
¿Imaginaste que Mykoz llegaría a expandirse a otros países? ¿En qué momento supiste que tenía potencial?
Siempre imaginé una marca con potencial de crecimiento, aunque en ese momento no estaba familiarizada con el modelo de franquicias. Fueron los clientes quienes comenzaron a preguntarnos por estas. Ahí entendí que existía una gran oportunidad. Cuando descubrí el potencial del modelo me emocioné muchísimo, porque me permitió visualizar una forma de crecer de manera estructurada y llevar la marca mucho más lejos.
¿Qué significa para ti que una marca yucateca esté cruzando fronteras?
Como yucateca, siempre digo que el consumidor local es uno de los más exigentes que existen. Desde que vimos que Mykoz conectó con el consumidor local, supe que tenía potencial para crecer. Hoy me llena de satisfacción ver una marca orgullosamente yucateca expandiéndose a otros mercados y demostrando que desde nuestra tierra también se pueden construir proyectos de alcance internacional.
¿Qué se siente ver hasta dónde ha llegado el proyecto?
Aunque muchas personas puedan pensar que me siento realizada, la realidad es distinta. Estoy agradecida porque cuando volteo hacia atrás veo todo lo que se ha construido, el esfuerzo invertido y las personas que han formado parte del camino. Sin embargo, soy consciente de que todavía hay mucho por hacer. El mundo de las franquicias es sumamente competitivo y exige una mejora constante. Creo qe estamos haciendo las cosas bien, por lo que me emociona todo lo que todavía está por venir.
«Crecer no significa únicamente abrir más sucursales, sino lograr que cada cliente viva la misma experiencia independientemente del lugar donde visite la marca.»
¿Cuál ha sido el mayor reto logístico y cultural al que te has enfrentado durante esta expansión?
Nuestra primera franquicia internacional en Perú. Entrar a un mercado con una gastronomía tan reconocida y de tan alto nivel fue un gran desafío. Tuvimos que aprender sobre procesos de exportación, logística internacional, regulaciones y adaptación cultural. No solamente era abrir una sucursal, sino construir una operación sólida en otro país. Ver que hoy ya están preparando su segunda sucursal en menos de tres meses nos confirma que todo ese esfuerzo valió la pena.
¿Qué cambia cuando llevas una marca mexicana a otro país? ¿Has tenido que adaptar tu producto?
Cada mercado tiene sus propias preferencias, hábitos de consumo y referencias culturales. Es importante tropicalizar ciertos aspectos sin perder la esencia de la marca. En nuestro caso, mantenemos intacta la calidad del producto, pero procuramos incorporar elementos locales como frutas, dulces o sabores característicos de cada región. El éxito está en encontrar un equilibrio entre preservar la identidad de la marca y conectar genuinamente con cada mercado.
Mantener los estándares de calidad es uno de los mayores retos corporativos. ¿Cómo has estructurado los procesos operativos para garantizar que la esencia de Mykoz no desaparezca con el crecimiento?
Si queríamos construir una marca escalable, necesitábamos tener control sobre nuestro producto principal, por lo que tomamos la decisión de producir nuestra propia base de helado, eso marcó un antes y un después para la empresa. Nos permite garantizar la misma calidad en cada sucursal y además, hemos desarrollado procesos, manuales, capacitación y sistemas de seguimiento que nos ayudan a asegurar que la experiencia Mykoz sea consistente en todos los mercados.
¿Cuáles son los pilares estratégicos en los que se apoya el plan de expansión de Mykoz para los próximos años?
Nuestro crecimiento se apoya en la calidad porque es el corazón de nuestra marca; la estandarización porque nos permite crecer sin perder consistencia; y la innovación porque entendemos que el consumidor evoluciona constantemente y nosotros debemos evolucionar con él. También nos enfocamos en fortalecer nuestra capacidad de producción, desarrollar herramientas tecnológicas para nuestros franquiciatarios y consolidar nuestra presencia internacional de forma ordenada y sostenible.
¿Hay algún país o ciudad donde te encantaría abrir próximamente?
Estados Unidos es uno de los mercados más importantes del mundo para las franquicias y representa una gran oportunidad de crecimiento. Sabemos que es sumamente competitivo, pero entendemos que lograr una presencia sólida ahí puede abrir muchas puertas al mercado global.
¿Qué tan complicado es mantener la esencia de Mykoz mientras la marca sigue creciendo?
Crecer no significa únicamente abrir más sucursales, sino lograr que cada cliente viva la misma experiencia independientemente del lugar donde visite la marca. Por eso invertimos tanto en procesos, capacitación, tecnología y producción propia. La esencia de Mykoz está en la calidad del producto, la experiencia del cliente y la cultura de la marca. Mientras esos elementos se mantengan intactos, podemos seguir creciendo sin perder nuestra identidad.
30 franquicias firmadas respaldan el crecimiento, la visión y el éxito de una marca en constante expansión.
¿Cómo manejas la presión y las expectativas?
He aprendido que el crecimiento profesional debe acompañarse de un crecimiento personal. Trabajar la parte emocional y mental ha sido tan importante como trabajar en el negocio. Con el tiempo entendí que la presión no solo viene del mercado o de las responsabilidades que implica una empresa en crecimiento, sino también de las expectativas que uno mismo se impone. Aprender a gestionar ambas cosas ha sido fundamental para mantener el equilibrio y seguir avanzando.
¿Cuál es el legado o la huella principal que deseas dejar en el sector empresarial a través de Mykoz?
Me gustaría demostrarle a los jóvenes que emprender es viable, pero también que requiere sacrificio, disciplina y muchísima perseverancia. Vivimos en una época donde se habla únicamente de los éxitos y muy poco de los desafíos que existen detrás de cada empresa. Me gustaría que las personas pudieran ver una versión real y transparente de lo que implica emprender, con sus logros, pero también con sus dificultades. Si mi historia puede inspirar a alguien a intentarlo, habrá valido la pena.
Como empresaria, ¿cómo ha evolucionado Ivana junto con el crecimiento de Mykoz?
El mundo empresarial avanza muy rápido y el negocio exige una evolución constante. Entendí que debía prepararme continuamente, aprender nuevas habilidades y desarrollar conocimientos que antes no tenía. Quizá uno de los aprendizajes más importantes ha sido entender que no puedo hacerlo sola, hoy sé que rodearte de personas talentosas, comprometidas y mejores que tú en muchas áreas es una de las decisiones más inteligentes que puede tomar un empresario.
¿Cuál ha sido el aprendizaje más grande de emprender fuera de México?
Aunque los mercados sean distintos, los principios para construir una marca sólida son universales. La calidad, la disciplina, la constancia y la capacidad de adaptación siguen siendo fundamentales en cualquier país. También entendí que internacionalizar una empresa exige mucha humildad. Llegas a mercados donde tienes que volver a aprender, escuchar y entender nuevas culturas, hábitos de consumo y formas de hacer negocios. Ha sido un reto enorme, pero también una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida profesional.
