FOTOGRAFÍA LUIS ANDRADE | TRECE MEDIA LAB
DIRECCIÓN CITY LIFE MID / VIDEOGRAFÍA MIGUEL DUARTE

En el mercado inmobiliario de Mérida, Ana Correa es una de las voces más innovadoras de la región. Como Directora General de Grupo Foret, ha logrado romper paradigmas al fusionar el éxito financiero con un compromiso social.

El panorama inmobiliario de Mérida está experimentando una metamorfosis silenciosa pero contundente. Al frente de este cambio se encuentra una mujer estratégica que decidió desafiar los paradigmas del gremio. Ana Cristina Correa Cervera, Directora General de Grupo Foret, ha demostrado que la rentabilidad y el impacto social no son caminos excluyentes, sino el combo perfecto para el futuro de la región. Tras haber llevado su visión hasta el Congreso Mundial de Líderes celebrado en la Universidad de Harvard, Correa se consolida como una de las líderes empresariales del sureste, redefiniendo el significado del éxito a través de la empatía, la innovación y una firme convicción: los desarrollos no solo deben ocupar espacio, deben cambiar vidas.

 

¿Qué fue lo que llevó a Ana Cristina Correa a fundar Grupo Foret?

Siempre ejercí Derecho y di asesorías a empresas. En una de esas consultas, le sugerí a un cliente que incursionara en el desarrollo inmobiliario. Para mi sorpresa, me invitó a ser su socia en el proyecto. Al principio lo dudé, pero tras un tiempo de reflexión, empezó esta aventura. Poco a poco fui encontrando áreas que se podían mejorar y sin darme cuenta, ya estaba completamente volcada en el negocio. Con el tiempo, mi socio se retiró de la parte ejecutiva y asumí el control total. Ese instante me demostró que cuando te propones un objetivo, lo consolidas. Esa revelación me cambió la vida.

 

Como líder de equipo, ¿Cómo es Ana Cristina Correa?

Mi liderazgo es transparente, responsable y muy humano. Mi filosofía operativa con el equipo es muy clara: ‘Permíteme correr libre y verás cómo florezco; si me encasillas en una estructura rígida, limitas el potencial institucional’. Valoro el talento de mi equipo y mi prioridad es desarrollarlos para que se adueñen de los procesos operativos con total soberanía. Busco la excelencia y soy exigente con las metas, pero tengo muy claro que el respeto no se impone por decreto; se gana demostrando congruencia y consistencia en el día con día.

«Tengo muy claro que el respeto no se impone por decreto; se gana demostrando congruencia y consistencia»

 

¿A qué retos externos e internos se ha enfrentado profesionalmente dentro del grupo?

Primero, liderar la resiliencia durante la pandemia apostando por la cercanía humana cuando la industria cerraba puertas; y segundo, aprender a gestionar el costo de la disrupción, blindando a la empresa y a mi persona ante situaciones que solo buscaban frenar nuestro crecimiento. También ha sido un reto consolidar mi autoridad sin pedir permiso en un sector donde el 96% de las decisiones las toman hombres. Ganarme un asiento en la mesa no fue un proceso sencillo, pero entendí que nadie te prepara para ello; la posición se construye en el camino. Ante la complejidad y el ruido del entorno, no me rompí; me formé y fortalecí.

 

¿Cuál es el factor diferencial de Grupo Foret?

Entregamos seguridad, certeza jurídica y permanencia patrimonial. En estos siete años, entendimos que el éxito de una empresa no se mide por la riqueza que genera, sino por el valor sostenible que devuelve a su comunidad. Nuestra filosofía empresarial es muy clara: se trata de un ganar-ganar absoluto que produce valor en tres dimensiones: el éxito de negocio, la experiencia humana y el impacto social. Es esta visión nos permite democratizar el acceso a activos premium mediante el modelo Fractional. Para nosotros, es innegociable que cada desarrollo apadrine una causa social para construir comunidad real a largo plazo.

 

¿Qué tan importante es la promoción de valores dentro de la empresa? ¿Podría mencionar algunos?

He aprendido que el éxito de una organización no se mide por la riqueza que genera, sino por el valor real y sostenible que devuelve a su entorno. En la firma, los valores son la brújula con la que operamos todos los días. Promovemos de manera institucional la corresponsabilidad y la certeza jurídica absoluta, pero los sustentamos en tres pilares de acción: una Empatía auténtica para entender las necesidadesde la comunidad, una constante Innovación para romper el status quo del sector, y un compromiso innegociable con la Sostenibilidad Ambiental.

 

«Estoy aquí porque aprendí a caminar con absoluta firmeza, incluso cuando el terreno no estaba diseñado para mí»

¿Se considera un ejemplo de empoderamiento y superación para las participantes de dicho proyecto?

No ocupo esta posición por azar o fortuna; estoy aquí porque aprendí a caminar con absoluta firmeza, incluso cuando el terreno no estaba diseñado para mí. Más que ser un ejemplo, el verdadero punto es la visibilización. Mi propósito es ser un puente institucional y un vehículo de aceleración para hacer comunidad, visibilizar lo que es posible y evitar que las que vienen detrás tengan que pagar una cuota para ser escuchadas. El objetivo final es que podamos analizar y valorar a las personas basándonos estrictamente en su capacidad y su ejecución, y nunca en su género.

 

Adicional al beneficio social, Grupo Foret también crea plataformas que beneficien a sus clientes, platícanos un poco de “Soy Inversionista”

Es una plataforma PropTech propietaria desarrollada internamente y de uso exclusivo para nuestros clientes. Esta herramienta digital les permite realizar un seguimiento puntual y en tiempo real al estado financiero de su inversión, la evolución de los activos y el resguardo de su documentación legal. Es la materialización de nuestro compromiso con la rendición de cuentas y el rigor corporativo.

 

¿Cuáles son sus proyectos actuales?

Estamos concentrados en tres: Armorán Plaza, que cuenta con departamentos, oficinas, locales y bodegas que busca generar impacto directo en el tejido social y comunitario; el Hotel Borona que está enfocado en el sector de la hospitalidad boutique premium, logrando canalizar el apetito del capital privado hacia la protección social real; y Kalanté Residencial, es la prueba contundente de que la rama inmobiliaria puede ser un agente activo de cambio a través de la aplicación del «Impuesto del Propósito», un mecanismo financiero que fondeará ejunto con la Fundación Jorge Marín el Centro Comunitario Jorge Marín, un espacio donde transformaremos el tejido comunitario capacitando a mujeres en oficios no tradicionales como la albañilería y la alta construcción.

«Mi meta es construir una empresa que funcione con profesionales extraordinarios que la trabajen con el mismo amor e intensidad que yo»

¿Cuál cree que sea el panorama del sector inmobiliario para el segundo semestre del 2026?

Si algo nos han enseñado estos siete años en el mercado, es que el sector inmobiliario ya no puede ignorar su entorno. Para la segunda mitad del año, el panorama exige mudar el chip hacia el ROH (Retorno sobre la Humanidad). Las personas ya no buscan solo metros cuadrados; buscan certeza y propósito. El éxito en este cierre de 2026 será de quienes pongan sobre la mesa un rigor normativo impecable, sustentado en tecnología y empatía. Al final, se trata de crear un ganar-ganar donde la rentabilidad financiera y el bienestar humano avancen al mismo ritmo.

 

¿Cuál ha sido el logro profesional del que se siente más orgullosa?

Un hito de inmenso orgullo tangible es Armorán Plaza. Este proyecto representa un punto de inflexión en mi carrera porque asumí el reto de liderar su reestructuración completa en un momento en el que financieramente no era viable. Sin buscar culpables ni caer en narrativas complejas, me enfoqué en lo que mejor sé hacer: aplicar un rigor jurídico impecable, rediseñar la estrategia de negocio y blindar su estructura operativa hasta volverlo un activo consolidado y exitoso.

«La vulnerabilidad y la empatía son la flexibilidad estratégica que nos permite transformar el entorno»

¿Cómo se ve profesionalmente Ana Cristina Correa en 10 años?

Me veo disfrutando con mis perros, descansando y leyendo un buen libro. Pero en lo que trabajo con absoluta determinación todos los días es en consolidar de verdad. Mi meta es construir una empresa institucionalizada, que funcione impecablemente sin mí, operada por profesionales extraordinarios que la sientan suya y la trabajen con ese mismo cariño, amor e intensidad que yo le pongo a la firma. Haber hecho mi trabajo significa lograr esa trascendencia. Me veo demostrando que la infraestructura segura para las mujeres y el rigor normativo constituyen el activo inmobiliario y financiero más rentable de nuestra era.

 

Qué consejo le daría a las mujeres empresarias que quieran emprender en el sector inmobiliario?

Que dejen de lado cualquier molde o expectativa que este sector intente imponerles. El Real Estate es un camino desafiante, pero no pidan permiso ni esperen a que les cedan un lugar en la mesa; ocúpenlo con la autoridad que les da su capacidad. Prepárense al más alto nivel, dominen sus datos y blinden sus estructuras, pero jamás dejen su esencia afuera. A veces nos enseñan a esconder la intuición, pero la verdad es que la vulnerabilidad y la empatía no son debilidades, son la flexibilidad estratégica que nos permite entender el fondo de las cosas y transformar el entorno. Entren con convicción, caminen con firmeza y, sobre todo, tiendan puentes para otras. No tengan miedo de tomar decisiones firmes; el futuro de las ciudades necesita nuestra visión, nuestra sensibilidad y nuestro liderazgo.

@foretdesarrollosinmo

Foret Desarrollos Inmobiliarios

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