Por un Adiós digno


Con más de 20 años de experiencia y trayectoria en relaciones públicas en diferentes áreas; hoy, Pepín López se especializa en el cuidado y bienestar animal.
Perder a una mascota es perder a un miembro de la familia. Quienes han compartido su vida con un familiar peludo, saben que son amigos fieles, confidentes silenciosos y parte esencial del hogar.
Guiados por el cariño incondicional que sentimos hacia nuestras mascotas, Pepín López decidió iniciar, junto con un equipo de especialistas comprometidos y empáticos, un proyecto lleno de amor y servicio: Cielo animal.



Estos espacios son importantes no solo durante la despedida, sino también después, ofreciendo apoyo psicológico para cerrar el ciclo.
Como padre de familia y con la vocación de servir siempre a los demás, Pepín López disfruta ayudar y acompañar a sus amigos, familiares y clientes en un momento tan vulnerable como despedir a sus mascotas, con las primicias máximas que ha aprendido a lo largo de su carrera que son: excelente atención al cliente, una gran experiencia al usuario y lo más importante es siempre dar el diagnóstico debido y el resultado honesto, acompañar y hacer sentir a los amigos en casa.
¿Cómo nace Cielo animal?
Surge de la necesidad de crear en Yucatán la cultura del adiós digno para mascotas a través de servicios funerarios y espacios privados en un momento tan significativo en la vida de muchas personas para despedir a los familiares peludos de su familia.
Cielo animal se dedica a brindar un apoyo cariñoso y compasivo que refleje el amor y la devoción que compartiste con tu familiar peludo. Somos un santuario donde cada mascota es tratada con el respeto y la dignidad que merece, ayudándote a encontrar consuelo y paz en tu proceso de duelo.
Aunque es difícil irse contentos tras una despedida, garantizamos que lo harán con paz, sabiendo que le dieron lo mejor hasta el final.
¿Cuáles fueron los retos y aprendizajes durante todo este proyecto que es cielo animal?
El primer reto —que luego se convirtió en orgullo para nosotros— fue que, al solicitar los permisos para crear una funeraria especializada en animales, descubrimos que ese giro no existía. Logramos ser la primera empresa con ese registro comercial en Mérida, impulsando así un cambio de mentalidad.
El segundo gran reto, que aún persiste, es hacerle entender a la gente que existe una funeraria para mascotas y cómo funciona. Muchos no lo conocen, aunque el servicio es similar al de humanos: contamos con salas, alimentos, espacios adecuados para velar a las mascotas de cuerpo presente y servicio de eutanasia. Acompañamos a las familias en el cierre del ciclo de vida de su peludo, siempre con amor y respeto.



¿Cuál es la más grande satisfacción para ti dentro de este proyecto?
Es ver y sentir la gran comunidad que hemos creado con médicos veterinarios a quienes apoyamos y asistimos, recibir a nuestros clientes y amigos que nos confían a sus mascotas para ser el medio en este proceso tan difícil. Ver el crecimiento de esta comunidad y que entiendan cada vez más el funcionamiento e importancia de una funeraria para mascotas. Esa es mi mayor felicidad.
¿Qué has aprendido y porque consideras es importante contar con espacios como Cielo animal?
Los animales me han cambiado la vida. Cuando empiezas a entenderlos desde su carácter y naturaleza, nace un respeto profundo; para mí, esa siempre ha sido la clave. Al respetarlos, comprendes la importancia de darles una despedida digna.
Cielo animal no es solo un servicio de cremación, velación o eutanasia; es un acompañamiento integral. Contamos con tanatólogos y psiquiatras especializados en el duelo por pérdida animal, que guían a las personas en este proceso tan difícil.
Puedes contarnos una anécdota que haya formado parte de la historia de Cielo Animal:
Sin duda, Luna es y fue la mascotita más importante en la historia de Cielo animal. Todas las mascotas que atendemos dejan algo: un aprendizaje y un mensaje. Luna era la mascota de un amigo. En Dra. Vet se le practicó la eutanasia por su edad y calidad de vida. En ese momento, aún no existía Cielo animal.
Mi amigo llegó con Luna y toda su familia para despedirla, y el proceso se llevó a cabo con tanto amor. Fue en ese momento cuando el adiós a Luna nos dejó el gran milagro de enseñanza: pensar en abrir una funeraria con espacios dignos para despedir a nuestros amigos de vida.

