«Una trayectoria empresarial creada de una gran galleta»
Maru Medina, empresaria yucateca con más de 30 años de experiencia, ha demostrado que, con un enfoque estratégico en ventas y una magistral dirección de personal, es posible convertir unas galletas, o cualquier otro producto, en un negocio exitoso que mantiene la preferencia del público a lo largo del tiempo.

Fotografía: Abel Castro. Todos los derechos reservados para City Life Mid.
Maru, nos encantaría que nos cuentes, desde tu perspectiva, ¿cómo ha sido el proceso de pasar de emprendedora a ser una figura referente de la industria yucateca?
Qué amable eres de considerarlo así, la verdad es que ha sido un proceso maravilloso. Crecí en una familia verdaderamente progresista, aunque en ese momento no lo sabía. En mi casa no había distinción entre hombres y mujeres; todos teníamos las mismas oportunidades.
Fui la mayor de tres hermanos, dos varones y yo. Vivíamos cómodamente, pero a los 16 años decidí empezar a trabajar para sentirme económicamente independiente. Mis padres estaban de acuerdo, pero mi papá me advirtió que debía dejar la mitad de mi salario en casa para aprender la responsabilidad del dinero.
Mucha gente se sorprendía porque, en México, se suele pensar que solo se trabaja por necesidad. Yo siento que todos tenemos la necesidad de aprender a trabajar, y tuve la fortuna de hacerlo desde joven.
Terminé la preparatoria y probé estudiar dos carreras universitarias, pero ninguna me emocionaba lo suficiente. Un día llegó a Mérida un grupo estudiantil internacional, me entrevisté con ellos, me aceptaron y me fui a viajar con ellos. No terminé una carrera universitaria, pero descubrí que lo que realmente me apasionaba era vender. En cada trabajo que tuve, ya fuera en tiendas o restaurantes, siempre recibí buenos comentarios tanto de los clientes como de mis jefes.
Me casé con Ralf, un canadiense que conocí en ese grupo musical internacional, y cuando esperaba a mi segunda hija, me di cuenta de que, debido a la falta de disponibilidad de tiempo, no encontraría un trabajo que se ajustara a mis necesidades. Siempre tuve el deseo de seguir viajando y conociendo. Fue entonces cuando comenzó a surgir la idea de emprender.
Mi marido, que es el original Cookie Monster, me sugirió: “¿Por qué no empiezas a hornear esas galletas que haces y que a todo el mundo le gustan?”. Así fue como nació Kükis by Maru.


Fotografía: Abel Castro. Todos los derechos reservados para City Life Mid.
«Durante cuatro años horneé galletas en casa, y en mayo de 1994, con la inauguración de La Gran Plaza, nació Kükis by Maru, sorprendiendo a los meridanos con un concepto que no se había visto antes en la ciudad.»
La apertura de Kükis generó muchas especulaciones, ya que coincidió con la llegada de grandes empresas estadounidenses a la ciudad. Recuerdo que en reuniones y fiestas, la gente apostaba que era una franquicia, e incluso algunos decían haberla visto en otros lugares. Sin embargo, la realidad es que todo el concepto fue creado por mi marido y por mí, inspirados en las tiendas de galletas gourmet que conocí en Vancouver, Canadá, donde viví recién casada.
Afortunadamente, hoy Mérida ya está familiarizada con las boutiques de galletas, pero cuando abrimos, esa idea era completamente nueva. Tuvimos que adaptar el concepto a nuestra realidad. Yo quería hacer galletas grandes, pero el yucateco no lo aceptaba; consideraban que la porción era demasiado y preferían algo más pequeño. Así que comenzamos a vender las galletas recién horneadas por gramos, y no por pieza, como era lo común.
La Gran Plaza, sin duda, era el centro comercial más impor tante de la ciudad, y hasta aproximadamente 2007 no había otro que pudiera comparársele. Las ventas eran excelentes, mi negocio tenía todo, pero lo que me faltaba era tiempo. Me di cuenta de que no había comenzado este negocio para estar atrapada en él; quería tener libertad, dinero para viajar y disfrutar de la vida. Por eso, en 2004 comencé a buscar ayuda, y en 2008 encontré un curso del autor Michael Gerber, experto en pequeños negocios, que cambió mi perspectiva por completo. El curso duraba un año, y lo tomé cuatro veces.
Durante estos 30 años, Kükis by Maru, sin duda tuvo retos, pero creo que son las situaciones complicadas las que dejan las mejores lecciones. La estabilidad que llega con la abundancia deja poco espacio para crecer.»
Lo que aprendí me hizo darme cuenta de que estaba haciendo las cosas mal, simplemente porque no las comprendía. Tan pronto implementé las estrategias del curso, la empresa comenzó a cambiar. Empecé a tener más tiempo, la relación con mis colaboradores mejoró y la comunicación dentro del equipo se fortaleció. Los vecinos del centro comercial me preguntaban: “¿Qué hiciste? ¿Qué cambiaste? ¿Por qué siempre tienes buena suerte al contratar? ¿cómo logras salir de viaje y todo sigue funcionando bien?
Fue entonces cuando empecé a dar consejos a otros empresarios, primero de forma gratuita, invitando a un pequeño grupo de personas que me pedían que les enseñara lo que había hecho. Durante 8 semanas nos reunimos para compartir lo aprendido y ofrecerles una guía.
«Pensé que eso sería todo, pero entonces empezaron las llamadas: ‘Me dijeron que das un curso’ o ‘Tu comadre me contó que asesoras’. Así surgió el curso Iniciadores, un proyecto que ha sido impartido a más de 1,500 empresarios a lo largo de 15 años.

Fotografía: Abel Castro. Todos los derechos reservados para City Life Mid.
«EN LA VIDA, HAY QUE TENER CLARO QUE NADIE TE DEBE NADA. TODO: DEPENDE DE TI»
Maru, empiezas a combinar ser empresaria y gurú para otros empresarios, con el hecho de ser creadora de contenido de tu podcast “Iniciadores” y también autora del libro «Depende de Ti» ¿Nos contarías al respecto?
El curso para empresarios generó tanto interés que lo llevamos de Mérida a Chetumal y Campeche, con una respuesta tan positiva que muchos me pidieron que lo ofreciera en línea o en otras ciudades. Es por eso que decidí escribir el libro «Depende de ti», una guía para recuperar el entusiasmo por tu vida empresarial.
Escribir ha sido un anhelo que tengo desde niña, algo que disfruto profundamente. Por eso, ser autora de Depende de Ti significa mucho para mí. Este libro fue escrito con la intención de que las personas dis- fruten de su lectura. Con un diseño amigable y a través de pequeñas anécdotas, busca ser un libro fácil de llevar. En él comparto las lecciones que aprendí antes de ser empresaria, las que adquirí con el curso y las que viví con el mandil puesto.
Uno de los aspectos que considero más especiales del libro es que solo está disponible en mis tiendas. Hasta la fecha, hemos vendido cerca de 3,000 ejemplares, lo hemos editado dos veces y ha recibido críticas muy positivas. La gente lo compra, lo regala, lo envía a otras partes del país. Le tengo mucho cariño, es mi bebé.
En los cursos, he tenido desde dueños de restaurantes y clínicas dentales, hasta empresarios de empresas automotrices e incluso alguien que vendía aviones. Al final, no importa el giro: todos enfrentan las mismas problemáticas.
Lo interesante del contenido es que, al igual que las madres jóvenes, los adolescentes o las personas mayores comparten inquietudes similares, sin importar su situación económica, raza o país de origen, lo mismo ocurre con los empresarios. No importa en qué giro se encuentren, los problemas que enfrentan son los mismos que atraviesa el empresario vecino.
Muchos piensan que al abrir un negocio no es necesario cumplir con un horario, pero cuando eres el responsable, el horario se extiende: no hay descanso, ni domingos, ni vacaciones. El tiempo, que yo llamo vida, se esfuma rápida- mente, y la vida se va.
El segundo problema es la creencia de que, como dueño, manejarás todo el dinero sin intermediarios. Sin embargo, cuando desconoces las leyes del dinero, ves cómo el dinero entra, pero también cómo se va en formas que ni siquiera te imaginas.
El tercer problema son los colaboradores: «No hay malos empleados, solo malos jefes», porque no saben dirigir, no capacitan o no comunican. Si eliges, comunicas y formas bien, y el empleado no responde, sigue siendo tu responsabilidad por no despedirlo. La culpa nunca es del colaborador.
Y, como última complicación, están los clientes. Todos los empresarios enfrentan dificultades porque confunden a los usuarios con los clientes. Piensan que cualquier persona que llega con un billete es un cliente, pero hay diferencias muy específicas entre los dos.
Me especializo en formar, hacer crecer y fortalecer empresas pequeñas como la mía, con entre 2 y 30 empleados, porque creo en ellas, las adoro y soy una auténtica porrista de la empresa pequeña.
La empresa ha pasado por varias etapas en este tiempo. En un principio, mi objetivo era contar con los fondos y la libertad para seguir viajando con mi familia, continuar aprendiendo y experimentando. Sin embargo, una vez que mis hijas crecieron y todo comenzó a estabilizarse, nuestra nueva misión y vocación se transformaron en enseñar y fortalecer a través de la capacitación, tanto para nuestros colaboradores como con Iniciadores.
En Kükis, contamos con el único programa en el país diseñado para enseñar a los jóvenes a trabajar y estudiar simultáneamente. De hecho, dejamos de contratar por temporadas cuando creamos el programa Las 12 semanas del Küki Kid. Este programa ofrece flexibilidad en los horarios para que, en medida de lo posible, los jóvenes puedan compaginar sus estudios con el trabajo.
A través de este programa, no solo les enseñamos a ser responsables, llegar puntuales, vestirse adecuadamente, atender al cliente, y aprender habilidades técnicas como hacer cafés, hornear, limpiar, hacer inventarios y presupuestos; sino que también promovemos su desarrollo integral. Cada 15 días, realizamos un espacio llamado Kuki Ü (Küki University), donde reunimos a todo el personal —desde cocineros hasta Gerentes— con los jóvenes para abordar temas como finanzas personales, creación de riqueza financiera, hablar en público, redactar con impac- to, cómo ofrecer disculpas, cómo vestirse para diferentes situaciones sociales, y hasta la etiqueta en la mesa: el uso de cubiertos, copas y servilletas. Esta formación integral, que no se ofrece en universidades, es fundamental para mejorar la vida de los jóvenes de manera global.
Este proyecto, que tanto nos apasiona, nació en 2015. Junto con Iniciadores, buscamos no solo enseñar, sino también asegurarnos de que los estudiantes —ya sean parte de Iniciadores o del programa Las 12 Semanas del Küki Kid— aprendan, comprendan y apliquen las habilidades que les permitirán triunfar en la vida.
Fotografía : Abel Castro
Dirección creativa y estilismo: Ileana Ricaud y Andrés Vidal
Video: Bust
Community : Daniela Hernández
Muah: Blanca Chi Salón
Agradecimiento especial a Gran Chapur por las prendas utilizadas en esta sesión.
