La creatividad no se enseña, se vive. Y durante dos días en Mérida, los jóvenes yucatecos tuvieron la oportunidad de comprobarlo de la mano de Michel Mallard, creativo mexicano de nacimiento y francés por elección, que ha hecho de la innovación su sello personal.
El 30 y 31 de agosto, las instalaciones de Photolab, en las Naves del CANAIVE, se convirtieron en un laboratorio creativo gracias a CIBEF Mérida (Centro Iberoamericano de Estudios de Foto, Cine y Animación). Bajo el título “Form Follow Fun”, el taller reunió a diseñadores emergentes, fotógrafos, animadores digitales y creativos locales que buscaban algo más que teoría: una experiencia inmersiva en la que el arte, la moda y la colaboración marcaron el pulso del fin de semana.




Desde el inicio de su carrera en Francia, Michel supo que su camino no era lo convencional: quería provocar, cuestionar y romper moldes. De ahí su admiración por referentes como Steven Klein, Terry Richardson, Mario Testino, Steven Meisel o Jean-Baptiste Mondino, todos creadores que se atrevieron a desafiar lo establecido.
Con experiencia en proyectos editoriales, campañas de perfumes y publicidad internacional, Michel trajo a Mérida no sólo su conocimiento técnico, sino también su filosofía: “Lo bello del arte es la ruptura. Crear algo nuevo y diferente, romper estereotipos para encontrar tu estilo.”
Dos días y mucho talento yucateco
El taller fue un viaje de 12 horas intensas donde la premisa de Michel se mantuvo clara: Form, Follow, Fun. Para él, estas tres “F” son los ejes de la creatividad, y los participantes lo comprobaron al pasar de la teoría a la acción.
El primer día estuvo dedicado a conocernos: Michel presentó su trabajo y luego escuchó a cada participante. Había de todo: fotógrafos de eventos, estudiantes de diseño, animadores digitales y hasta creativos que ya colaboran con revistas locales. Lo fascinante fue descubrir que, pese a sus distintas trayectorias, todos compartían un mismo deseo: explorar su creatividad sin miedo.
El segundo día cambió la dinámica. Michel nos sacó de la zona de confort para diseñar una sesión fotográfica desde cero. Cada quien debía crear un personaje, decidir cómo interpretarlo y atreverse a darle vida frente a la cámara. Como él mismo señaló: “La cámara te permite ver cosas maravillosas” y “What you see is what you get”.

El set se convirtió en un espacio colaborativo donde Michel dirigía, pero todos aportaban ideas y elementos creativos. El resultado fue más que fotografías: fue la experiencia de reinventarse al colaborar, de descubrir que en Mérida hay talento suficiente para trascender fronteras. “Con talento, todo es posible para reinventarse”, repitió Michel, y esa frase quedó como eco en cada uno de los asistentes.
Creatividad con acento local
Lo valioso de este taller no fue sólo el aprendizaje técnico, sino la oportunidad de tejer conexiones entre creativos yucatecos. En un mundo donde la colaboración es clave, Michel recordó: “Estén abiertos a las colaboraciones. Hay talento en Mérida.”
La atmósfera del taller confirmó que la creatividad florece cuando se comparte. Cada participante se llevó más que un portafolio de imágenes: se llevó contactos, amistades y la motivación para seguir creando.
Un llamado a más experiencias
Form Follow Fun fue una experiencia única que demostró que Mérida puede ser escenario de encuentros de talla internacional. Y aunque este fin de semana terminó, las puertas para nuevas experiencias siguen abiertas.
Si quieres descubrir más sobre Michel Mallard, no dejes de seguir su trabajo en @michelmallard.
Conoce más sobre las iniciativas de Photolab y el CIBEF Mérida, instituciones que apuestan por la creatividad con visión internacional en sus redes sociales.
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Porque al final, lo que vivimos no fue sólo un taller: fue un recordatorio de que la creatividad, cuando se vive en comunidad, siempre encuentra nuevas formas de expresarse.
