No se necesita un ambientalista perfecto, se necesitan millones de ambientalistas imperfectos tomando acción todos los días para salvar al mundo.

Una entrevista con:  CHANTAL CHALITA

Pocas personas poseen la capacidad de contagiar la emoción de su profesión como Chantal Chalita, quien tiene total claridad al hablar de lo que le apasiona y aviva la chispa de la curiosidad.

Tuvimos el placer de conversar con ella sobre su deber como empresaria en la esfera ambiental; Chantal cuenta con su propia consultoría, es ingeniera ambiental de formación y mantiene gran influencia digital al ser eco-blogger y tener su propio sitio web: www.chantalchalita.com donde comparte todo su aporte como una ambientalista imperfecta.

¿Cómo comenzaron tus ganas por trabajar en favor del medio ambiente?

Estudiaba el segundo semestre en mercadotecnia cuando mi hermano me mostró un video llamado “The Story of Stuff”, video que a pesar de tener 15 años, no puede estar obsoleto, y cuenta cómo en el proceso de consumo nos estamos acabando el mundo, y ni siquiera somos más felices. En ese momento empecé a cuestionarme las cosas y luego de observar cómo funciona la industria me di cuenta que quería estudiar ingeniería ambiental; así comenzó mi camino de conciencia.

“Como eco-blogger, rodeada de tanta información, tanta contaminación y muchos datos que compartir, vivía en una ecoansiedad como conciliadora entre las personas y la naturaleza”.

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¿Cuáles fueron tus primeros pasos como una mujer ambientalista?

Existían bloggers que hablaban sobre zero waste e intenté ir por ese camino pero era muy frustrante, también intenté ser vegana, convertirme en una ambientalista impecable, y tampoco funcionó. 

En el país realmente no existían bloggers de medio ambiente, entonces mis amigas me animaron y ¡comencé siendo un gran cliché!: descalza, con falda, abrazando un árbol y con una frase que además me encanta: “loving nature is not a hippie thing, it’s a survival thing”. Y subrayo esto: amar a la naturaleza no es por amor al arte, es una necesidad, es sobrevivencia en su estado puro.

De esta manera me lancé de blogger hace ocho años, incluí contenido formal a mis redes, trabajé en algunas campañas y todo fue creciendo hasta este punto donde me encuentro y del cual me siento muy orgullosa; hoy en día si alguien necesita algo sobre el medio ambiente, de inmediato dicen: ¡Busca a Chantal!

¿Cuáles dirías que fueron los primeros proyectos que tuvieron un impacto importante?

Hice un proyecto de economía circular del agua en el que se han dejado de producir y consumir casi cuatro millones de botellas en 36 restaurantes diferentes. También realicé un proyecto de pesca sustentable que benefició a más de 80 familias del estado de Veracruz que se dedicaban a surtir los pescados en todos los restaurantes de la ciudad y se les pagaba de manera justa.

También comencé desde cero un proyecto sobre reciclaje en el que se reutilizaron más de 90 toneladas de residuos.

Chantal nos platicó lo dura que fue la transición para consolidar su trabajo como ambientalista, pues al mostrarse como figura pública con su blog, comenzó a recibir cierta presión social, así que decidió hacer algo contundente y real desde su posición.

Chantal, cuéntanos ¿De dónde surge el término: “ambientalista imperfecta”?

Abandoné el término “ambientalista” y sus estereotipos vinculados. Soy consciente de las contradicciones, por ejemplo, de repente salgo y agarro una botella de agua como cualquiera otra persona.

Fue así que puse en todos lados “ambientalista imperfecta” y mucha gente se identificó, incluso hicimos un movimiento que llegó hasta países como Perú y Guatemala y se sumaron diversos artistas como Claudia Lizaldi, Claudia Álvarez y Aislinn Derbez. Nuestra consigna era que no se necesita un ambientalista perfecto, se necesitan millones de ambientalistas imperfectos tomando acción todos los días.

¿Hay algún momento que haya marcado tu camino?

Existe un libro que me encanta que se llama “Sapiens: De animales a dioses” de Noah Harari en el que afirma que el único idioma que habla todo el mundo independiente de la cultura, religión, geografía o nivel socioeconómico, es el dinero. De pronto “me cayó el 20” como un balde de agua fría, pues como ambientalistas siempre estamos luchando a contracorriente. Antes te hablaba de plantar el arbolito, de salvar el mundo; ahora mi realidad como empresaria verde, era hablar de dinero.

Para ti, ¿Cuál es la relación entre el dinero y los proyectos ambientales?

Diria que la viabilidad. Mi vínculo es con otros empresarios. En este momento tengo un proyecto de reciclaje y lo primero que revisé fue la viabilidad económica. Antes intenté hacerlo de otra forma pero no funcionó; en algún momento asesoré a un restaurante y convencí a la administradora y a las sucursales de reciclar ocho toneladas de vidrio; al final, no conseguí quién se lo llevara, no era posible porque el centro de reciclaje se encontraba hasta la capital del país y al final, el esfuerzo de seis meses fue en vano por no analizar la viabilidad económica.

“La transición para consolidar mi trabajo como una ambientalista ha sido dura, como figura pública con un blog, he recibido cierta presión por mi posición social, pero decidí hacer algo contundente y real desde donde estoy”

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Amar a la naturaleza no es una cosa de hippies, es una cuestión de supervivencia.

Chantal es en efecto, una gran empresaria verde que ha tenido gran impacto internacional colaborando con ONGs como Greenpeace, WWF, Pronatura, Pesca con futuro, Cultura Futura y muchas otras. 

¿Cuál es el trabajo como consultora que ofreces a las empresas?

Ayudo a las empresas a buscar la forma de contaminar menos: identificar áreas de oportunidad para generar eficiencias en recursos, ayudo con residuos, también en temas de huella de carbono y proveedores sustentables, economía circular y ¡toda ayuda que necesiten sobre cómo tener un mejor impacto!

¿Qué proyectos vienen para Chantal?

Para septiembre se viene un curso sobre cómo aplicar la sustentabilidad en la cotidianidad, voy a enseñar a hacer de la sustentabilidad un estilo de vida, podrá tomarlo cualquier persona interesada en ser un poquito más ecológica.

Nos vamos a meter en todo rincón que tenga potencial sustentable: el closet, la cocina, etiquetas, ingredientes, el baño. Daré guías completas que podrán descargar con tareas para que las personas lo vaya aplicando y aprendiendo sobre la marcha. Absolutamente todo lo aprendido en estos ocho años, lo compartido en mis redes y en los TED Talks lo estaremos platicando durante los dos meses que durará el curso.

Chantal Chalita nos conmovió con su trayectoria, y para iniciarnos al movimiento de conciencia colectiva, nos invitó a leer, “Diez pasos para alinear la cabeza y el corazón y salvar el planeta” de Mariana Matija y a ver su documental favorito: “Biggest little farm”.


No podemos negar que el trabajo de Chantal Chalita traspasa a convertirse en un activismo porque engloba no sólo cuestiones medioambientales sino también económicas y de impacto social. Además, se preocupa por invitar a otros a unirse a este movimiento de conciencia colectiva desde una postura macro-conciliadora.

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City Life Mérida

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